MEMORIA I CONGRESO COEDUCACIÓN

104 objetivo, la mayor parte de las universidades españolas han centrado sus esfuerzos solo en facilitar un acceso más equitativo a la educación superior. La inclusión ha sido definida como la búsqueda interminable de respuestas efectivas a la diversidad basada en la identificación y eliminación de barreras que limiten la presencia, participación y logro de todo el alumnado (UNESCO, 2016). Acceso, aprendizaje y participación constituyen así la base sobre la que avanzar en una educación superior más inclusivas. El Real Decreto 1791/2010, de 30 de diciembre, reconoció el derecho de todos a estudiar libres de cualquier discriminación, la conciliación de los estudios con la vida profesional y familiar y los derechos de las mujeres víctimas de violencia de género, entre otros. Posteriormente, la Estrategia Universitaria 2015 (Ministerio de Educación, 2010) demandó a las universidades contar con planes estratégicos que recogieran "acciones relacionadas con la igualdad de oportunidades, la igualdad de género y la conciliación de la vida profesional, personal y familiar” (2010: 73). A pesar de estos avances, hoy en día el 21,5% del estudiantado abandona la universidad durante el primer año y la brecha de género en las áreas STEM permanece y la representación femenina se reduce al 12% del alumnado (MCIU, 2018). Estos datos nos hacen caer en la cuenta de que, una vez salvadas las dificultades para acceder, la permanencia y el éxito continúan siendo dos grandes escollos que enfrentar las mujeres en la universidad. Método : desde una metodología cuantitativa, este trabajo tiene como objetivo identificar nuevas estrategias que las estudiantes universitarias demandan en relación con la inclusión. Para ello, se analiza una parte de los resultados obtenidos por el cuestionario ad hoc “Universidades Inclusivas”. Este instrumento está compuesto por siete dimensiones claves que agrupan 42 ítems. Los ítems fueron identificados, anteriormente, como estrategias inclusivas. Al

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