MEMORIA I CONGRESO COEDUCACIÓN

133 Estos aprendizajes resultan clave para orientar su práctica pedagógica y hacerles conscientes de la importancia de educar desde posturas feministas. 3. “Teoría e Historia de la Educación para una formación feminista del profesorado” (Alberto Sánchez Rojo y Teresa Rabazas Romero) Actualmente nos encontramos, dentro de los estudios habilitantes para la profesión docente, con una tendencia generalizada a reforzar la formación práctica que reciben los futuros profesores. A su vez, esto está trayendo como consecuencia que los conocimientos teóricos se estén viendo paulatinamente relegados a un segundo plano. Una de las razones principales para que dicha secundarización de la teoría se esté produciendo se halla en la manera en la que tradicionalmente se le ha dado sentido. Se entiende, por un lado, que la Teoría de la Educación aporta los cimientos básicos sobre los que sustentar toda práctica; y, por otro lado, que la Historia de la Educación proporciona el contexto necesario que permite comprender cómo y por qué se ha llegado hoy en día a defender, de manera generalizada, un modo determinado de práctica. Ahora bien, este modo de concebir la teoría y la historia nos hace tenerlas en cuenta como algo permanente, fijo y cerrado. Así pues, no es de extrañar que cuando se habla de introducir la perspectiva de género dentro de estas áreas, se nos acuse de querer mover lo inamovible. Se nos dice que no podemos cambiar el devenir de los acontecimientos, así como tampoco unos cimientos cuyo apilamiento ha costado siglos de reflexión, discusión y pensamiento. No obstante, quienes buscamos introducir la perspectiva de género en estas disciplinas no pretendemos nada de esto, sino que lo que deseamos es poner el foco en aspectos que fueron silenciados, pero que existen y existieron. Para ello, partimos de la base de que estas disciplinas son algo abierto, en constante construcción y que, dependiendo del contexto, merece la pena alumbrar unos u

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